"Creciendo en Long Island, Nueva York, sentí que perdía mis últimos años de juventud. Preocupado por el futuro de mi vida, mi padre me dio una vieja Argus para que tonteara con ella. No pensó él en la importancia que tuvo ese gesto para mí. Tras hacer investigaciones sobre las imágenes de Minor White y Ansel Adams me hice rápidamente adicto a la fotografía."
Así comienza su autobiografía Mitch Dobrowner, en la cuenta que tras un parón en el cual se dedicó a montar un estudio y a crear una familia, en 2005, retomó su carrera como fotógrafo.
Dobrowner no es sólo un artista detrás de las cámaras, también es un gran filósofo ante la vida. Ante los retos de la fotografía, el artista solo declara que "si puedo hacer justicia del momento, es suficiente recompensa para mí." Ha formado parte de la campaña de google de 'Search Stories', para la que ha rodado un vídeo donde cuenta cómo siente él la fotografía. No tiene desperdicio alguno.
